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jueves, 6 de agosto de 2015


   El adiestramiento de protección (cuando se ha hecho adecuadamente) es el más exigente y difícil que hay en el adiestramiento canino. La mayoría de los perros pueden aprender obediencia, rastreo o Agility, pero pocos perros pueden adiestrarse para la protección del guía.
A menudo oigo a la gente decir, mi perro no ha sido adiestrado en defensa pero yo sé que si alguien viniera en busca de mí, él me protegería. En el 99% de los casos esto es lo que desea el que lo piensa. El hecho real, es que la mayoría de los perros cuando se sientan amenazados mostrarán precaución y saldrán corriendo dejando a su guía defenderse por sí mismo.
La razón para esto se basa en el temperamento de los perros. En el sentido más simple el adiestramiento para morder se basa en la capacidad de un perro para tratar con la tensión. Un buen perro de protección se enseña desde una edad temprana para actuar de una manera apropiada cuando se sienta amenazado. Se le enseña que mostrar evitación y salir corriendo no resuelve su problema.
Para tener éxito en este entrenamiento los guías necesitan poseer unos completos conocimientos de los instintos que gobiernan el temperamento de los perros en el trabajo de defensa. Son los siguientes:
  • Instinto de caza
  • Instinto de defensa
  • Instinto de lucha
  • La evitación
Si su meta está en aprender como adiestrar un perro en el trabajo de defensa, su labor comienza por comprender estos instintos y como interaccionan el uno con el otro. Si un adiestrador no comprende al 100% el desarrollo del instinto tampoco puede ni siquiera comenzar este trabajo porque nunca va a lograr nada en el entrenamiento de la defensa.
Si usted es nuevo en este deporte, necesita escuchar lo qué le voy a decir sobre los instintos y luego o mira mi vídeo sobre el tema (Los primeros pasos en el trabajo de la mordida - Vídeo 101 B) o acude a un adiestrador experimentado y aprender de él. Cada vez que mire a un perro que trabaja la mordida debería pensar "¿Qué instinto usa el perro y por qué?"
Si puede observar un figurante experimentado trabajar un perro debería pensar "¿Qué instinto del perro está sacando el figurante?" Y cuando cambien los instintos, intente reconocer cuando sucede y por qué.
En mi grabación definiré y demostraré los instintos que muestran los perros que tienen buenos instintos y los que muestran los perros que carecen de ellos. Quiero que el espectador reconozca cuando un perro tiene potencial para el trabajo de defensa. Posiblemente sea tan importante como el que quiero que ellos comprendan cuando un perro no ha heredado el instinto necesario y por lo tanto no puede adiestrarse para el trabajo de protección.
Exactamente desde el comienzo, todos necesitan comprender que los perros heredan los instintos para el trabajo de protección. Es un factor genético y no un factor de adiestramiento ni un factor de la raza. Dicho de otra manera, si un perro no tiene los genes para el trabajo de protección, no podrá entrenar los instintos en el perro. Simplemente porque un perro sea un Pastor Alemán, no significa que pueda adiestrarse en el trabajo de mordedura. Sería como decir simplemente que porque tengo un caballo piense que pueda correr en el Derby de Kentucky.
La primera parte de la grabación trata de definir los instintos caninos usados en el trabajo de protección. Entonces seguiremos los pasos del adiestramiento del perro, el guía y el figurante. Para ser efectivo en el entrenamiento de protección el guía y el ayudante deben de trabajar en equipo.

Instinto de caza

El instinto de caza es el más fácil de ver y comprender en nuestros perros. Puede reconocerse en una cachorro a la temprana edad de 6 semanas. El instinto de caza es el deseo de perseguir un objeto en movimiento, para cogerlo y sacudirlo una vez sea capturado. Los cachorros exhiben el instinto de caza cuando persiguen una pelota o juegan a estirar o luchan con la pata de su pantalón o con su manga. Los perros de caza que cobran un muñeco también demuestran instinto de caza.
Cuando ve a un perro que persigue un conejo, un gato o un Frisbee, está observando su instinto de caza en acción. En SCHUTZHUND o en el adiestramiento para protección, cuando un perro agarra al figurante que corre, está trabajando la caza. Cuando un perro más viejo persigue suelto de la correa a un figurante que escapa en el campo de trabajo y le muerde, el perro también trabaja el instinto de caza.
Cuando un perro trabaja la caza no se siente amenazado. El trabajo de caza es un instinto cómodo para el perro que lo realiza. Los perros ven el trabajo de caza como un juego, para ellos es un juego de luchar y estirar. No se sienten estresados cuando juegan a ésto.
Piense en el Labrador que persigue una pelota, no se siente amenazado después de cazar su pelota. Cuando un perro está mordiendo, en el 100% de las presas no se siente amenazado. El cuerpo del perro tiene una actitud de alerta durante el instinto de caza, con su rabo levantado o meneándolo, (Posiblemente esto sea lo más fácil de reconocer para los nuevos adiestradores) el pelo de su lomo no aparece erizado mientras está mordiendo su presa y no gruñe ni muestra los dientes. La mordida de caza es una mordida insistente y de altura, el ladrido en caza no es profundo ni el perro mira nerviosa o acentuadamente.
Durante el entrenamiento de la mordida nosotros usamos el instinto de caza da dos maneras:
  1. Usamos el instinto de caza para enseñar a los perros la mecánica de la mordida y la lucha. En otras palabras usamos el anterior trabajo de presa para enseñarle a identificar el saco y la manga como un artículo de caza. El perro es adiestrado para que cuando vea a su propietario o a un figurante con un saco o manga, éstos son para jugar a estirar y luchar y el objeto para morder es el saco o manga. Durante este trabajo enseñamos el perro a comenzar a ladrar para morder, Le enseñamos que debe hacer un agarre firme o se soltará su pieza de caza, y le enseñamos que cuando la manga se desliza o la deja caer el figurante el perro debe transportar y sujetar la pieza de caza. Iremos viendo los fundamentos de todos estos pasos del adiestramiento en esta grabación.
  2. Más notablemente, cuando un perro madura, usamos el nivel de relajación del trabajo del instinto de caza para calmar el perro y aliviar la tensión que se crea en el entrenamiento de la defensa. Abordaremos la defensa más tarde en este vídeo, entraremos más en detalle sobre este tema entonces.
En nuestro entrenamiento la mordedura de caza llega a ser un estado de relax para el perro. Es un lugar en el trabajo donde el perro puede calmarse sin detener realmente el trabajo. Enseñando al perro a moverse en el instinto de caza cuando nosotros lo queremos, aprende a relajarse después de una particular jornada de entrenamiento llena de tensión.
Algo que recordar sobre el instinto de caza es que extingue o se disminuye cuando el perro se cansa. En otras palabras, un perro exhausto no tiene mucho interés en jugar a estirar. Esto llegará en el transcurso del entrenamiento.
Lo más difícil para los nuevos adiestradores es comprender el hecho de que los progresos en el adiestramiento y las experiencias que el perro gana, cambiarán la apariencia del instinto de caza.
Por extensión, cuando un ignorante ve a un perro que está siendo entrenado en la caza pensaría que este perro está allí fuera realmente tratando de matar al figurante, cuando de hecho el perro simplemente juega un agitado juego de estirar con el figurante o con el guía.
Antes de desplazarnos, Veamos una vez más varias etapas del instinto de caza. Cada perro que vemos hará algo diferente, pero todos estarán trabajando en la caza. Si usted es nuevo en el entrenamiento de la mordida, esto le puede parecer complicado pero afortunadamente le ayudaremos a aclarar la confusión mientras avanza la grabación.
En los ensayos DPO de la policía, el figurante hace una huida y el perro lo persigue y lo captura mediante el instinto de caza.
El SCHUTZHUND actualmente está cambiando las reglas en lo que concierne a la prueba de coraje pero las antiguas pruebas comenzaban con el ayudante corriendo del perro. Cuando el perro se enviaba después al figurante, en el perro estaba funcionando el instinto de caza.
Mientras que todos los perros que hemos observado simplemente trabajaban en la caza, su nivel de presa, la intensidad del trabajo de la presa y la forma de su instinto de caza, interactuaban con los otros instintos produciendo diferentes situaciones.

El instinto de defensa

Para que un perro haga trabajos de utilidad policial, trabajo serio de protección personal, o un buen trabajo de SCHUTZHUND debe tener un sólido instinto de defensa.
El instinto de defensa de un perro es el instinto para protegerse a sí mismo de una amenaza percibida. Cuando un perro joven está trabajando en su instinto de defensa no está en una situación cómoda. El perro piensa que está en una posición donde está siendo amenazado o atacado y como resultado se pone tenso. Para nuestro entrenamiento queremos un perro, que aun cuando no esté seguro de su posición, reaccionará inicialmente a una escasa amenaza con un desafío agresivo.
Esta buena disposición para defenderse a sí mismo es una característica heredada. No puede entrenarse en el perro por mucho que usted lo intente. Si un perro no ha heredado el gen defensivo no hay manera de que hagamos de este perro un perro de protección. Unos buenos ejemplos de esto son la mayoría de los Labradores, Golden Retrievers, Huskies u otras razas similares. Estos perros simplemente no llevan el gen para el trabajo de protección. Los más que se puede esperar de estos perros es que ladren a los forasteros. Pero cuando se sientan amenazados, entrarán en evitación y correrán.
Aunque un perro puede heredar el gen defensivo, un instinto defensivo no comienza a aparecer en los perros hasta que alcanzan la pubertad. Para algunos perros esto puede ser al año de edad. La defensa no se desarrolla totalmente hasta que el perro alcanza la madurez mental, esto puede ser alrededor de los 3 años de edad, dependiendo de la línea de sangre.
La situación que vemos en un perro inexperto en defensa es diferente de lo que hemos visto en el trabajo de caza. Inicialmente la defensa es una situación de inseguridad. El ladrido de ese perro será más profundo y más importante. El pelo del dorso puede estar erizado, y él mostrará bastante más los dientes gruñendo.
El pelo erizado es una reacción natural para hacerse más grande y más importante. Esta es una reacción común de los animales, nosotros lo vemos con los lagartos australianos, ellos tienen un alerón de piel sobre su cuello que destella para hacerlos parecer más feroces ante quienes los miran. Con la esperanza de que esto asustará a los depredadores. El ladrido defensivo es un ladrido gutural más profundo. Una vez usted lo identifique, verá que hay una clara diferencia entre el ladrido del instinto de caza y el ladrido del instinto de defensa.
Los perros de defensa llevarán frecuentemente su rabo de manera diferente que en la caza. El rabo no se meneará con fuerza y se llevará más abajo que en la caza.
Una mordedura defensiva es también diferente que una de caza. Está hecha con la parte anterior de la boca. A menudo los perros agarran a boca llena en la caza y únicamente con la parte anterior de la boca en la defensa. Cuando oye a los adiestradores decir que el agarre es débil en la defensa, significa que el perro sólo está mordiendo con sus dientes anteriores y a menudo mordisquean la manga.
Los adiestradores novatos podrían pensar que el rabo y el agarre o mordedura es como un barómetro del temperamento. Cuando los perros levantan la cola y la menean, es que están cómodos con la situación. Mientras más presión se agregue el rabo se meneará menos, se vendrá abajo y el agarre se hará más débil. Si la presión continúa y el perro se acerca a la evitación (que es el punto donde saldrá corriendo), el rabo se meterá entre sus patas.
La época más segura para poner a un perro en defensa está después de que ha alcanzado la madurez mental y después de que se ha asentando mediante el trabajo del instinto de caza.
El instinto defensivo puede comenzar a mostrarse en un joven a los 4 o 5 meses de edad en forma de ladridos a factores extraños. No desarrollándose plenamente hasta que el perro cumpla 18 a 24 meses de edad y con algunos perros hasta que tengan 3 años de edad.
Los figurantes experimentados pueden comenzar a introducir a un perro joven en la defensa cuando alcanza la pubertad, esto es usualmente alrededor de los 11 a 14 meses. Los adiestradores novatos que cometen la equivocación de introducir la defensa antes de que el perro madure mentalmente lo suficiente para tratar con la presión cometen el error más grande de su carrera como adiestradores. Empujar a un perro a la defensa antes de que madure mentalmente lo suficiente para tratar con la presión es la manera más rápida del mundo de terminar la carrera de protección de los perros.
Si ha aprendido alguna cosa en este vídeo seguramente SERÁ MUY CUIDADOSO CON LA DEFENSA DE LOS PERROS JOVENES."
Algunos perros tienen un excelente instinto de caza pero carecen de instinto de defensa. Un ejemplo común es el Labrador negro al que le gusta perseguir pelotas pero nunca se podría entrenar en protección, porque carece de defensa.
A diferencia del instinto de caza, la defensa no disminuye si el perro está cansado. Otra manera de verlo es que no tiene importancia lo cansado que esté su perro para que reaccione a alguien que lo amenaza.
Los Pastores alemanes de líneas de sangre estadounidense a menudo tienen algún grado de instinto de caza, pero el 99.9% de ellos tienen poco a ningún instinto defensivo. Esto es por qué no pueden hacer trabajos de SCHUTZHUND y mucho menos trabajos de servicio policial.
En los trabajos del instinto de defensa hay que tener un figurante diestro que sea un experto en leer y comprender el temperamento y sepa exactamente como puede presionarse a un perro o hacer que se sienta amenazado en la defensa antes de empujarlo a la evitación.

Instinto de lucha

A medida como nosotros progresamos a través del entrenamiento, los perros observan los cambios del figurante. Inicialmente, en el trabajo de presa, el ayudante es un amigo que juega al estirón o una persona que siempre trata de robar la caza. Luego en el entrenamiento de defensa los perros observan como cambia el figurante a una persona que les trae la tensión a su vida. Ahora el figurante lo amenaza y es alguien bajo sospechosa.
Como el entrenamiento progresa, los perros aumentan su nivel de confianza (si son genéticamente capaces). Se enseña como derrotar al figurante en cada circunstancia. Esta enorme cantidad de experiencias lentamente cambian el cómo los perros ven al figurante. Comienzan a ver el figurante como un combatiente, como alguien a quien desquiciar y ante quien no ponerse nervioso. Cuando esto comienza a suceder decimos que el perro desarrolla el instinto de lucha.
Definimos el instinto de lucha como la interacción entre caza y defensa donde el perro lleva la iniciativa en la caza con la intensidad de la defensa.
La imagen de un perro trabajando el instinto de lucha es la de un perro adulto con una enorme autoconfianza en todos los ambientes y en cada circunstancia. Es un perro que no mira o actúa inseguro durante el trabajo de protección. El nivel de intensidad durante el trabajo de mordedura es muy alto, el perro mostrará un tesón en la pelea que se ve en los jóvenes perros inmaduros.
La única manera de que un perro pueda ganar en el instinto de lucha es mediante la experiencia y el entrenamiento. Ellos no adquieren el instinto de lucha una mañana al despertarse cuando tienen tres años de edad. Los perrosco necesitan ir asentándose mediante un acertado desarrollo del instinto de caza y entonces, en el momento justo, deben introducirse paso a paso al programa de adiestramiento defensivo. Es importante comprender que sólo los perros con la genética adecuada y el entrenamiento apropiado desarrollarán el instinto de lucha.
Un hecho interesante es que los perros con fuerte instinto de caza desarrollan el mejor instinto de lucha, también vemos perros con unos temperamentos dominantes desarrollando este instinto de lucha.
Cuando usted oye hablar a la gente de la existencia de instinto de lucha en la defensa, esto no es exactamente cierto. La diferencia entre los dos instintos es la manera en que el perro ve al figurante y el nivel de comodidad del perro durante el trabajo.
Recuerde esta diferencia, un perro con instinto de lucha ve al figurante como un competidor. Cuando lo ve enloquece, quiere pelear con él. A los adiestradores noveles les llevará un tiempo diferenciar entre un perro que ladra por caza, un perro que ladra con la intensidad de la defensa y un perro que ladra mediante el instinto de lucha. Que no se preocupen, porque esto es normal. Todos los adiestradores noveles pasarán por esta confusión. Me llevó un largo período de tiempo conseguir dejar claro esto en mi cabeza. A medida que aumenta su experiencia, la facilidad para reconocer estos instintos mejorará.

La evitación

La evitación se usa más usualmente en el entrenamiento de la obediencia, es un instinto que no queremos traernos al entrenamiento de la protección.
Cuando el nivel de tensión llega a ser demasiado alto para sus nervios, un perro en particular se volverá y se retirará. Cuando esto sucede, el perro entra en evitación. Algunos piensan en la evitación como en un instinto. Yo prefiero pensar en ella como en un tipo de defensa. Es la defensa en su grado máximo. Después de todo la defensa segura es una efectiva retirada.
Una vez que un perro se pone en la completa evitación aprende instantáneamente que ésta es una manera fácil de tratar con la presión. Puede llevar meses devolver a un perro al punto donde estuvo justo antes de que echara a correr.
Cuando hablamos de evitación necesitamos también hablar de inseguridad. Hay una diferencia. Inseguridad es cuando un perro da un paso atrás para evaluar que ocurrirá cuando la situación se ponga tirante. Esto comúnmente sucede con perros jóvenes que están elevando el nivel de tensión. La inseguridad no es mala, de hecho es realmente buena. Porque cuando el perro supera su inseguridad y aprende como negociar con la nueva situación, se vuelve más fuerte y seguro.
Un perro en evitación meterá su rabo entre las patas, colocará las orejas hacia atrás, erizará el pelo del dorso y correrá. Un perro que no este seguro no tendrá su rabo entre las patas, su rabo puede caer abajo un poco pero no se meterá. Podrá mirar un poco confuso pero no mirará asustado. Esta es la diferencia.
Los adiestradores necesitan desarrollar la habilidad para reconocer la diferencia entre inseguridad y evitación. Durante las siguientes fases del adiestramiento, nosotros pondremos de manera intencionada un perro en esta situación poco segura y le enseñaremos la manera de pelear para salir de ella.

¿Puedo entrenar a mi propio perro en el trabajo de la mordedura?

Frecuentemente soy preguntado por entrenadores noveles si pueden entrenar la protección en sus perros jóvenes. Tengo una breve historia que usaré para contestar a esta pregunta.
Si usted tiene un hijo y lo quiere enseñar a pelear, lo envía a clases de Karate. Estas clases son comparables al trabajo del instinto de caza donde aprende la técnica de la lucha. Puede participar en una competición de Karate e intentar dar patadas repetidamente y esto es todavía instinto de caza- porque es un juego.
De acuerdo que es un juego serio, pero todavía es un juego. Puede ayudar a su hijo en su entrenamiento de este punto y ayudándolo aprende las capacidades básicas de la lucha, entrenándolas a través del trabajo. Lo mismo ocurre con su perro, usted lo puede ayudar a aprender las habilidades básicas de la caza. Puede incluso consentir que practique lo fundamental sobre usted.
Si su hijo se dirige hacia abajo del pueblo un viernes por la noche y se encuentra en una lucha con cuchillo donde él está peleando por su vida, entonces está haciendo un trabajo defensivo. Mientras un guía puede entrenar a su propio perro en el trabajo de caza, nunca puede poner a su perro en una situación donde el perro sienta que su propietario o guía está tratando de matarle. Así como usted nunca pondría a su hijo en una situación tal que él sienta que usted trata de lastimarlo o de matarlo lo mismo ocurre con su perro.
El propietario puede conducir a su perro mediante el entrenamiento del instinto de caza hasta el punto donde el perro aprenda la mayoría de los movimientos (o habilidades) que necesita conocer para hacer el trabajo de mordedura. De hecho si los vecinos de los adiestradores vinieran algún día y vieran al perro morder la manga de los guías, podrían pensar que el perro ataca a su guía. Cuando de hecho el perro simplemente juega un avanzado juego del estirón con su guía.
Cuando el guía necesite trabajar en defensa, deberá encontrar un ayudante experimentado para trabajar a su perro. No hay otra manera de hacerlo. Nosotros daremos a usted algunas ideas en nuestro vídeo de como hacer una pequeña cantidad de trabajo de defensa sin un ayudante diestro, pero la única realidad es que más tarde o más temprano necesitará alguien con experiencia. Diré esto, para el trabajo personal de protección, si todos los fundamentos del trabajo se han hecho adecuadamente, la cantidad de ayuda adicional que se requiere es mucho menor.
Si encuentra esta información interesante, necesita leer mi artículo sobre la Interacción de los instintos y los instintos de umbral. Debería considerar también mi vídeo titulado "Los primeros pasos del entrenamiento de la mordedura." Este vídeo se realizó en agosto de 1996. Sin duda es la mejor grabación sobre el desarrollo de mordedura que hay en el mercado y probablemente el mejor vídeo de adiestramiento que he hecho. Adquirirá tantos conocimientos de adiestramiento como yo pueda dar en 2 horas de grabación organizada. Llevé mis 24 años de experiencia en adiestramiento e investigación de la protección con perros para producir este vídeo. La cinta le llevará paso a paso a través de un programa de adiestramiento y lo explica de manera que alguien sin experiencia con perros lo pueda comprender.



miércoles, 27 de mayo de 2015




   Si tu perro se hace pipí o popó donde no debe y tú ya estás harto de limpiar charquitos y recoger caquitas por todos lados, queremos decirte que te entendemos. Estás enfrentando uno de los problemas más comunes entre dueños de perros (aunque a casi nadie le guste admitirlo) y también uno de los más difíciles de lograr vencer.

Pero no te preocupes, sí existe solución a esta desagradable situación, sólo se trata de tener el enfoque correcto para lidiar con ella, además de mucha paciencia y constancia.

Debes saber es que este problema se da en cachorros de más de 6 meses (antes de esta edad los “accidentes” no se consideran un problema, sino parte del entrenamiento para hacer en su lugar), perros adolescentes y adultos.


Lo primero que debes hacer es llevarlo al veterinario para descartar que tu perro pueda tener un problema físico que pueda estar desencadenando la incontinencia.

Si todo está bien, entonces hay que evaluar a qué se debe el problema, que entre otras razones puede deberse a:
  • Carencia de entrenamiento para hacer en su lugar: simplemente tu perro nunca ha recibido entrenamiento.
  • Un entrenamiento “incompleto” para hacer en su lugar: tu perro va al baño en su lugar cuando lo llevas, pero si se queda solo o hay cualquier cambio en la rutina, se hará donde no debe.
  • Preferencia por una superficie en particular: tu perro se acostumbró a hacer en ciertas superficies y le cuesta mucho trabajo cambiar de área.
  • Ansiedad: muchos perros responden con ansiedad a los cambios (mudanzas, alguien nuevo que llega a vivir a la casa, alguien que deja de vivir en la casa, etc.) y pueden comenzar a hacerse pipí o popó donde no deben.
  • Miedo de salir: tienen miedo de salir a la calle o áreas abiertas, por lo que hacen caca o pipí dentro.
  • Evitar el frío o la lluvia: sólo hacen dentro cuando hay frío, lluvia o nieve.
  • Marcación con orina: dejan pequeñas cantidades de orina por varios lugares verticales para reclamar territorio, indicar que “estuvieron ahí” o como respuesta a la frustración, estrés o ansiedad.
  • Ansiedad de separación: tu perro se hace cada vez que te vas de casa.
  • Incontinencia por sumisión o excitación: se hace pipí o hasta popó cuando lo tocan, cuando se emociona o tiene miedo.

¿Qué hacer para evitarlo?

  • Lo regla de oro en estos casos es NO regañarlo, pues esto sólo hará que el comportamiento sea peor porque se sentirá más vulnerable y con miedo y seguramente lo repetirá.
  • Limpiar todo lo que haya ensuciado para elimine los rastros de pipí y caca que pueden hacer que repita el comportamiento en el mismo lugar.
  • Sé paciente y constante con la rutina que establezcas para llevarlo al baño: trata de que sea más o menos a la misma hora todas las mañanas y las tardes, después de comer y antes de ir a dormir, por lo menos. Si en algún punto del día lo vas a dejar solo, llévalo al baño antes.
  • De verdad, no gastes tus energías en regañarlo y mejor concéntrate en canalizar positivamente su comportamiento. Prémialo y apapáchalo cuando haga pipí y popó en su lugar.
  • Dale de comer a una hora en específico por la mañana y por la tarde/noche y retírale el alimento entre comidas. Recuerda que siempre debe tener agua a su disposición.
  • Si cachas a tu perro en el momento en el que está haciendo pipí o popó donde no debe, da un aplauso fuerte con tus manos para que el sonido lo sorprenda y deje de hacerlo. Inmediatamente llévalo al lugar donde quieres que haga para que termine de hacer ahí. (No le pegues, ni que lo castigues, ni que le grites, ni que frotes su nariz en la pipí o caca. Esto es cruel y, además, no funciona).
  • Vigila a tu perro para que no haga en donde no debe. Y, si por algún motivo no puedes vigilarlo, puedes usar una reja para niños o una jaula o kennel para mantenerlo aislado en una zona pequeña. Eso sólo hazlo por unas pocas horas (no pretendas mantenerlo encerrado todo el día y que no se haga dentro del área donde está confinado).
  • Cuando el perro está acostumbrado a hacer en una sola superficie (por ejemplo, concreto) y quieres que haga en otra (por ejemplo, pasto), puedes “mezclar” poco a poco ambas superficies. Es decir, en el lugar de concreto en el que siempre hace, poner una caja con pasto para que poco a poco se vaya acostumbrando a la nueva textura y la relacione con el área en la que debe hacer. Posteriormente, puedes ir haciendo la zona de “pasto” más grande o, bien, sacarlo inmediatamente después de despertar a donde haya pasto (jardín, parque, banquetas) para que haga ahí, pues a esa hora será más fácil que haga donde tú quieres.
  • Si tu perro tiene miedo de salir u odia el frío, la lluvia o la nieve, debes tratar de acostumbrarlo a que esté más cómodo en esas condiciones. Trata de llevarlo fuera cuando no estés intentando que vaya al baño, sino simplemente para jugar un rato o caminar por ahí. Recuerda darle premios cuando lo logre para que asocie su comportamiento con algo positivo.


Fuente

miércoles, 13 de mayo de 2015


   Durante toda mi vida he tenido perros, y con ellos he disfrutado muchos momentos y actividades, como ir a una piscina o a un lago, en donde ellos disfrutan enormemente nadar, saltar y refrescarse en el agua. Sin embargo, hace algunos días conocí el perro de una amiga que tiene terror al agua, en lugar de lanzarse a ella cuando le tiramos un objeto, se pone histérico, empieza a ladrar y a temblar.

Es importante destacar que así como a los seres humanos nos puede gustar o no el agua, a los perros les sucede lo mismo, no es una ley imperativa que todos los perros corran a la orilla de un lago y quieran tirarse a nadar, pero no es normal que el animal se asuste incluso cuando queramos meterlos a bañar. Es por este motivo que, si a tu perro le ocurre lo mismo que a la mascota de mi amiga, deberás seguir algunas pautas para lograr que tu animalito pierda miedo al agua y empiece a disfrutar de este elemento.

   Primero que todo te recomiendo que cuando tu perro este relajado y tranquilo, te sientes a su lado con un recipiente de agua. Acarícialo mientras le hablas tranquilamente, y mete la mano en el agua, dejando que tu perro la huela mientras tratas de mojarlo suavemente. Esto deberás repetirlo unas cuantas veces, tratando también de repetir el procedimiento todos los días, y al final dale un premio.

El siguiente paso, será humedecer un trapo o una esponja y escurrir el agua encima del animalito. De acuerdo a la reacción de tu perro, podrás aumentar la cantidad de agua que le derramas encima. Cuando empieces a notar que el perro no se asusta con el agua, puedes empezar a tirarle más agua y hasta hacer sonidos con esta y a jugar con tu perro.

Cuando decidas llevarlo a un lago busca los lugares más tranquilos, y acompaña a tu animalito a que se acerque a la orilla. Cuando lo haga dale un premio, y muéstrale otra recompensa para que se acerque mucho más. Por nada, trates de obligarlo o empujarlo ya que esto lo único que hará será que tu perro deje de confiar en ti y se vuelva más temeroso.
Fuente

sábado, 6 de diciembre de 2014


Las agresiones por parte de perros ocurren a menudo con niños debido, sobre todo, a desinformación sobre la conducta del perro

   El hecho de que el perro nos enseñe los dientes, gruña o haga amago de mordernos no es motivo de broma o un asunto sin importancia. Si estas conductas no se atajan a tiempo, pueden convertirse en un comportamiento problemático que el perro tome por costumbre para resolver cualquier cuestión que le incomode. es posible que reaccione así ante algo tan cotidiano como sentarse en un sofá.

   En su mayoría, cuando el perro muerde a sus dueños, se debe a malos entendidos originados por el desconocimiento de las personas sobre la conducta del perro y por un exceso de permisividad con las malas conductas del animal, asegura Miguel Velasco, educador y adiestrador canino.

Los problemas con los perros pueden surgir si las normas no están establecidas de manera correcta.

Los problemas pueden surgir si las normas no están establecidas de manera correcta, es decir, si hay demasiada permisividad con el perro que gruñe o enseña los dientes a sus dueños. También puede ocurrir que no se le impongan unos límites y unas normas, como no ladrar de manera continua y por sistema.

Hace 10.000 años que los humanos conviven con los perros, toda una historia de amistad y trabajo en común que puede quedar cuestionada de manera injusta por situaciones de incomprensión puntuales, que en ocasiones acaban en agresión. Por ello, no sería realista ni justo generalizar y pensar que los perros son por naturaleza agresores de personas. María Esther Blanco, asesora de la empresa de seguros para perros Kalibo, explica que "la mayoría de los incidentes se producen entre los propios perros que se pelean en los parques, el porcentaje de partes por agresiones de perros a personas no es significativo".

Agresiones de perros y organización social de la manada

   El perro es un mamífero que ha tenido que adaptarse a las normas sociales humanas. Todos los actos que lleva a cabo en estado salvaje, como buscar alimento, reproducirse o defenderse, están regidos por reglas jerárquicas. El animal dominante o líder estabiliza al grupo y así se supera la agresividad en la manada. En este tipo de organización está basada la relación entre seres humanos y perros, es decir, la mujer y el hombre son los líderes de la manada según la percepción del perro.

Hoy en día, la vida del perro en la jauría es casi insignificante. Los perros se relacionan sobre todo con las personas y, en muchas ocasiones, en espacios reducidos como los pisos en la ciudad. Esta situación, antinatural para el perro, puede ser un caldo de cultivo para que surjan problemas de conducta como las agresiones a los dueños, si no existen unas bases correctas para la convivencia, como la educación, mucha comprensión y cariño, así como una correcta relación y comunicación o una adecuada socialización del perro.

En la jauría pueden registrarse peleas y enfrentamientos por rivalidad jerárquica, por ello es importante que los dueños dejen muy claro que son los líderes de la manada. En ocasiones, el perro gruñe, enseña los dientes y ladra, pero ello no implica que piense atacar, solo advierte de que está enfadado y hace un despliegue de sus armas para amenazar y evitar las agresiones.

Perro ladrador, poco mordedor

   El conocido refrán "perro ladrador, poco mordedor" tiene gran parte de razón. Un perro que ladra a una persona le avisa de que tiene miedo y se siente inseguro, pero el ladrido se queda en una mera declaración de intenciones, no habrá agresión.

Miguel Velasco asegura que los perros pequeños, los más habituales en los hogares españoles, son los que más muerden. Les siguen los perros mestizos (mezcla de varias razas), los pastores alemanes y, por último, los de razas consideradas peligrosas o de gran tamaño. En el caso de los pastores alemanes, aclara el adiestrador, se debe a que es un perro frecuente en los hogares españoles, bien de raza Pastor Alemán o bien mezcla de ella. En cuanto a los perros pequeños, señala que "son cruces que tienen muy mal carácter, porque son muy territoriales", y destaca un aumento en las consultas relativas a Shar Pei, Chow Chow y Cocker, "aunque estos últimos menos que antes".

Las principales causas de comportamientos que conllevan agresión son:
  • Dominancia o intento de ser el líder de la manada.
  • Sentir dolor o malestar físico.
  • Miedo.
  • Defender el territorio o el alimento.
  • Cuando la perra defiende a sus cachorros.
  • Cuestiones relacionadas con el sexo en la época de celo.
  • Cuestiones ambientales, como las altas temperaturas o el hacinamiento.
  • Enfermedad, como la neurosis.
   Estos son algunos de los desencadenantes que llevan a la agresión, aunque puede haber muchos otros, incluso la carga genética del perro, es decir, nace con determinado carácter que implica ser poco sociable, territorial y celoso. En estos casos, hay que saber llevar muy bien las riendas de la convivencia por parte de los dueños para evitar problemas.

La enfermedad que conlleva dolor también puede ser una causa por la que el perro se muestra agresivo. Si el animal sufre alguna enfermedad que no hemos detectado, como otitis o dolor en las articulaciones por causas como la artrosis, hay más probabilidades de que reaccione de manera agresiva cuando se le molesta o se le toca en la zona dolorida. Estas situaciones son más habituales en perros que siempre han tenido un carácter tranquilo, afable y equilibrado y que en un momento dado muestran conductas agresivas. El veterinario será quien mejor determine si el perro sufre algún tipo de dolencia que afecta al comportamiento del animal.

Agresiones de perros a niños

Los niños y los perros pueden formar un tándem perfecto como compañeros de juegos y amigos, pero cuando están juntos, deben estar supervisados por adultos, sobre todo si el niño es de corta edad o el perro acaba de llegar a casa. Según un estudio realizado en la ciudad norteamericana de Baltimore, el 60% de las personas mordidas por perros tenía menos de 15 años, a pesar de que este grupo de edad constituye un 30% de la población. Según otros estudios realizados en este sentido, el grupo de edad con mayor riesgo de ser mordido por un perro es el conformado por niños entre 5 y 9 años de edad. Esta circunstancia ocurre dos veces más en niños que en niñas.

La razón por la cual los niños tienen más posibilidades de sufrir la agresión de un perro, en especial los varones, es que dedican más tiempo que los adultos a jugar y relacionarse con el perro. Por otro lado, los canes detectan en el niño diferencias de comportamiento, tamaño, e incluso, en el timbre de voz, con respecto a un adulto. Esto les puede crear dudas e inseguridades que se reflejen en sus reacciones.

De todas maneras, una agresión se debe a varios factores y no a una única circunstancia: el carácter del perro(celoso, territorial), un niño a quien no se ha advertido de cómo comportarse y tratar a su perro o unos adultos que no supervisan la relación niño-perro de manera correcta.

En ocasiones, los problemas de conducta de los perros no se pueden solucionar en casa y se necesita ayuda para dilucidar cuál es la causa de las agresiones y cómo solucionar el problema.

El 60% de las personas mordidas por perros tiene menos de 15 años
El veterinario puede recomendar a un etólogo que reconduzca la situación. Cuanto antes se tomen medidas, más fácil resultará obtener resultados satisfactorios. Al fin y al cabo, como dicen el refrán: "El perro es el mejor amigo del hombre".

Consejos
  • Frente a los primeros indicios, tomar medidas y no dejar que se repitan situaciones de intentos de agresión o mordeduras.
  • Descartar en la consulta veterinaria posibles dolencias físicas que afecten al comportamiento inadecuado del perro.
  • Socializar de manera correcta al perro para que desde cachorro se acostumbre al trato con otros animales y personas.
  • Si hay niños en casa, enseñarles cómo deben comportarse con el animal. La premisa principal es respetarlo.

jueves, 20 de noviembre de 2014


   El adiestramiento con clicker es un método con base científica para comunicarse con una mascota. Se ha usado desde 1960. Es más fácil de aprender que los métodos de adiestramiento basados en comandos. Puedes adiestrar con clicker a cualquier animal de cualquier edad. La técnica les encanta a los cachorros y permite que los perros viejos aprendan nuevos trucos. Con este método puedes adiestrar a gatos, aves, caballos, peces y muchos tipos de mascota. Te presentamos algunos consejos sencillos para comenzar.

Pasos



1 Comprende el método de reforzamiento positivo. El reforzamiento positivo premia el buen comportamiento en lugar de castigar el malo. El adiestramiento con clicker hace uso del reforzamiento positivo, pues no castigas ni controlas al perro con métodos físicos. En su lugar, le ofreces recompensas por su buen comportamiento.


Comprende cómo funciona el adiestramiento con clicker. El "clicker" es un pequeño dispositivo que emite un "clic" característico cuando se presiona la pestaña de metal. El propósito del dispositivo es comunicarle al perro que hizo algo bien. Cuando hayas adiestrado al perro para asociar el sonido del clicker con las recompensas, entenderá que cuando tiene una conducta positiva y oye el clicker está a punto de recibir una recompensa. Con este método, el perro es un participante activo en el proceso de adiestramiento, en lugar de solo forzarlo.
  • Recuerda que el clicker no es una recompensa. El objetivo del clicker es indicar "que determinada conducta es correcta" pero no premiar un comportamiento. Tendrás que recompensar al perro con un premio luego de cada clic.
  • La ventaja de usar un clicker es que te permite ser más preciso que al utilizar estimulantes verbales, como "¡Bien!". Además, el clicker hace un sonido muy distintivo que el perro reconoce con facilidad y que no se usaría en una conversación casual.


3 Crea una conexión entre el perro y el clicker. "Crear una conexión entre el perro y el clicker" consiste en adiestrar al can para asociar cada clic con una recompensa. Para lograrlo, simplemente haz sonar el clicker y dale un premio al perro. Si haces esto frecuentemente, el perro pronto asociará cada clic con una recompensa. No te preocupes si el perro se asusta con el sonido al principio. Cuando se dé cuenta de que se aproxima un premio luego de este, se adaptará.
  • Cuando adiestres con clicker, usa recompensas muy pequeñas. Puedes usar salchichas en rodajas muy finas, trozos de queso pequeños o premios para adiestramiento minúsculos. Usa un premio sabroso al principio.
  • Algunos adiestradores recomiendan dividir en porciones lo que el perro come cada día para no sobrealimentarlo. Procura trabajar con el perro antes de alimentarlo. Una mascota satisfecha quizás no muestre el mismo interés en las recompensas. Con el tiempo, la hora de comida del perro puede convertirse en una sesión para repasar comandos que ya sepa o para aprender nuevas cosas.


Calcula el momento adecuado. Tener una coordinación adecuada es esencial al adiestrar con clicker. Recuerda que el clic indica un comportamiento positivo. Por ejemplo, si quieres adiestrar al perro para sentarse, ¡dar clic luego de que el perro se ha levantado lo adiestrará para incorporarse al escuchar el sonido! Procura hacer clic "durante" el comportamiento deseado, no luego de este. No te desanimes si el perro detiene el comportamiento al oír el clic, pues también es una señal para que se detenga, como decir "¡Buen trabajo, suficiente!".
  • Antes de comenzar a adiestrar al perro con un clic, practica calcular el momento preciso. Pídele a un amigo que haga rebotar una pelota de tenis en frente de ti. Cada vez que la pelota toque el suelo, haz sonar el clicker. Si ya creaste la conexión entre el perro y el clicker, procura que el perro no oiga.


5 "Atrapa" los comportamientos adecuados. En lugar de usar la fuerza física para poner al perro en determinada posición, espera a que el perro realiza la acción que quieres recompensar. Por ejemplo, si quieres adiestrar al perro para acostarse cuando des la orden, espera a que el perro se acueste en el suelo. Entonces, da un clic y ofrécele una recompensa.
  • Otra manera de obtener un comportamiento deseado es poner al perro en la posición correcta con delicadeza. Puedes atraerlo o persuadirlo a que se coloque en una posición o a que realice un movimiento, pero no lo empujes, jales ni lo cargues. Deja que el animal descubra cómo realizar el comportamiento por sí mismo. Por ejemplo, si quieres adiestrar al perro para sentarse, sostén un premio sobre su nariz. Cuando mueva la nariz hacia arriba, terminará sentándose en el suelo. No lastimes al perro para obtener el comportamiento deseado con acciones como tirar de la correa para que deje de moverse ni usar un collar de ahorque. Esto hará que el perro sienta temor y confusión y no contribuirá a estrechar el lazo con él.


6 Aprende a usar el método de moldeamiento. Por ejemplo, si quieres adiestrar al perro para traerte una cerveza del refrigerador, no esperes que lo haga al primer intento. En su lugar, entrénalo paso a paso. Empieza por enseñarle a abrir la refrigeradora, luego a sostener una lata de cerveza y, con el tiempo, crea el comportamiento completo. Esto se conoce como "moldear" un comportamiento.
  • Para entender mejor cómo usar el moldeamiento, prueba con un juego. Encuentra a un amigo dispuesto a ayudarte y dile que le enseñarás a realizar una acción con el método del moldeamiento. Decide el comportamiento que buscas (pero no se lo digas a tu amigo) y pídele que camine por la habitación realizando acciones aleatorias a la espera de ver el comportamiento deseado. Tu tarea es reconocer pequeños comportamientos que puedan unirse para crear un comportamiento completo.
  • Por ejemplo, puedes "adiestrar" a tu amigo para mover un interruptor. Comienza por dar un clic cuando tu amigo camine en dirección al interruptor. Continúa recompensándolo por caminar hacia el interruptor hasta que alcance la pared. Luego, recompénsalo por tocar la pared. Tu amigo notará pronto que mover el interruptor es el comportamiento que buscas. ¡Da un clic y recompénsalo!
  • Recuerda no castigar a tu amigo (ni a tu perro) si realiza una acción incorrecta. Si el sujeto hace algo mal, ignóralo y espera a que haga la acción correcta para recompensarlo. Ayúdalo si es necesario.

7 Asigna un comando a cada comportamiento. Cuando hayas moldeado el comportamiento con éxito, debes asignarle un comando. Para hacerlo, simplemente dilo luego de dar el clic. Luego de repetirlo un determinado número de veces, di el comando. La respuesta depende mucho del perro. Si el can no realiza la acción adecuada de inmediato, ayúdalo. Por ejemplo, puedes dar palmaditas en el suelo si quieres que se acueste.
  • Recuerda usar los comandos de forma consistente. Por ejemplo, si quieres adiestrar al perro para acostarse y para saltar del sofá, no uses el comando "abajo" para ambas acciones. En su lugar, prueba a usar el comando "abajo" para que se acueste y el comando "salta" para que salga del sofá; o "echado" para que se acueste y "abajo" para que salte del sofá.
  • También puedes usar comandos visuales, como una mano alzada para "sentarse". Ambos tipos sirven, ¡siempre que los uses consistentemente!


8 Comienza a adiestrar al perro con el clicker. Cuando hayas aprendido los conceptos básicos del adiestramiento con clicker, puedes adiestrar al perro. Es buena idea hacer que te mire, de modo que mantenga su atención en ti al entrenar.
  • Siéntate frente al perro y sostén el clicker en la mano izquierda y un premio en la derecha. Extiende los brazos a los costados. Es probable que el perro observe tu mano derecha, pero ignóralo. Luego de un rato, el perro mirará hacia ti. Cuando lo haga, da un clic de inmediato y ofrécele el premio.
  • Repite el ejercicio unas cuantas veces, y luego di "¡Aquí!" cuando el perro mire hacia ti. Continúa con el adiestramiento hasta que puedas centrar la atención del perro en ti con el comando "¡Aquí!".
  • Aumenta la dificultad haciendo que el perro realice la acción en un entorno con distracciones. Por ejemplo, en el estacionamiento de un parque para perros o en una habitación donde haya otras personas y, más adelante, otros perros.


9 Corrige los comportamientos negativos recompensando los comportamientos positivos con el clicker. Por ejemplo, en lugar de gritarle al perro por ladrar, puedes hacer sonar el clicker cuando esté callado. Valiéndote del adiestramiento con clicker, puedes lograr gradualmente que el perro ignore el sonido de la puerta o del timbre, a la gente que entra a la casa, y los extraños que tocan la puerta. Otra idea es adiestrar al perro para caminar a tu lado dando un clic cuando no haya tensión en la correa, en lugar de tirar de esta cuando el perro se adelante. Recuerda nunca castigar al perro. El adiestramiento con clicker debe ser divertido y una vía para estrechar lazos con el perro.


10 Mantén sesiones de adiestramiento cortas. Los perros tienen periodos de atención cortos, ¡en especial los cachorros! Sacarás el máximo provecho del adiestramiento si practicas tres veces al día durante cinco minutos en lugar de entrenar sin descanso por una hora al día. También puedes animar las sesiones jugando con una soga o lanzando algún objeto. Si el perro se frustra al aprender un nuevo comportamiento o se atasca, incluye algunos trucos que ya conozca para que reciba algunos premios. El perro se enojará y se aburrirá si no recibe recompensas por su trabajo. Recuerda usar la técnica de moldeamiento y poner metas fáciles y alcanzables.
  • Mantente la calma y una actitud positiva al adiestrar. Tu trabajo es dirigir al perro y animarlo. No te enojes ni te frustres. Si comienzas a sentirte enojado, tómate un descanso o juega con el perro.
  • Si no observas progreso en un comportamiento determinado, es probable que estés presionando el clicker demasiado tarde. Haz que otra persona te observe o que presione el clicker por ti unas cuantas veces.


11 ¡Diviértete! Disfruta de estrechar lazos con el perro, aprender más del adiestramiento con clicker y, por supuesto, alardear frente a tus amigos. ¡Mantén una actitud positiva y diviértete adiestrando al perro con un clicker!

Consejos

  • Resulta útil pensar que el clicker es una pequeña cámara. Da clic para "tomar una foto" del comportamiento que quieres. Calcular el momento indicado es importante, tal como al tomar una foto. Si la tomas demasiado pronto tendrás la foto de un perro parado, mientras que si la tomas demasiado tarde tendrás la foto de un perro alejándose. Sin embargo, si tomas la foto en el momento indicado, tendrás la imagen de un perro sentado en el suelo. ¡Justo el comportamiento que buscabas!
  • A algunos perros les asusta el sonido del clicker. Si el perro tiene oído sensible, cubre el clicker con una toalla al hacerlo sonar. Una vez que el perro relacione el clic con algo positivo, podrás quitar la toalla.
  • Si el clicker que tienes asusta al perro, pega una bola de algodón a la pestaña de metal. Emitirá un sonido más suave.
  • No intentes adiestrar a más de un perro con un solo clicker. Usa un sonido distinto y único para cada animal. ¡No querrás animar a un perro a sentarse con un clic y que otro lo oiga cuando está destruyendo el sofá!
  • Un método más conveniente es elegir una "palabra desencadenante" en lugar de usar un clic del clicker. No uses una palabra que se usa normalmente para elogiar, como "bien" o "así". En su lugar, usa una palabra en otro idioma o un sonido extraño que puedas emitir, como "ch", "sh" o "ss". También puedes chasquear la lengua. Que la palabra sea de una sílaba, de modo que sea fácil de decir en el momento preciso.

Advertencias

  • No hagas sonar el clicker sin motivo. El perro se acostumbrará al sonido y no lo relacionará con una recompensa.
  • Quizás el perro le tema al clicker. Si es así, usa una "palabra clic" o chasquea la lengua.

viernes, 1 de agosto de 2014


    Uno de los problemas que mas ha llegado a consulta este ultimo tiempo es las peleas entre dos perros que conviven en una misma casa.

Generalmente, cuando los propietarios relatan dicho problema, cuentan que tienen dos perros(por lo general del mismo sexo y de mas de un año de edad) que convivían perfectamente, y de la noche a la mañana comenzaron a tener peleas que con el paso del tiempo se tornaron mas frecuentes y cruentas, hasta llegar al punto de tener que colocar a los perros en distintas partes de la casa ya que de lo contrario los resultados podrían ser terribles...

En estos casos el dueño puede o no encontrar la causa primaria del desencadenamiento de la agresividad. Esto es de suma importancia ya que generalmente tiene que ver con los recursos críticos. Recordemos que los perros son animales gregarios (que viven en grupos) y con una jerarquía bien definida, es decir, hay un orden de mando que es mas o menos estable en el tiempo.

Partiendo de esta base, podemos decir que los de mas alto rango tienen acceso en forma primaria y a veces exclusiva a los recursos críticos. Pasamos a enumerarlos: Comida, agua, lugar de descanso, pareja sexual o compañero, juguetes, persona/s favorita/s.

Si tenemos en cuenta estos recursos podremos llegar a entender o predecir que es lo que generara el conflicto. Cada perro puede tener una predilección por alguno de ellos, algunos con la comida, otros por una persona, otros por su lugar de descanso, etc.

Por ejemplo, podemos tener un perro que no tenga ningún conflicto en compartir su colchoneta con otro perro, pero nunca compartirá su pote de alimento, a su vez podemos tener un perro que no dejara a ninguno dormir en su colchoneta cuando el este, pero no tendrá problema en comer del mismo pote con otro.

Pero sin dudas, el recurso que mas habitualmente causa conflictos entre perros y que mas desapercibido pasa para los propietarios, es el de la persona favorita, mejor dicho, la atención de la persona favorita. Para ellos nosotros somos fundamentales, el perro como especie domestica es sumamente dependiente (nosotros les damos paseos, comida, afecto, juegos) por lo tanto somos su tesoro mas preciado. Esta situación lleva a que se desencadene competencia entre perros que conviven en la misma casa.

Sin duda conocemos miles de casos de perros que conviven juntos y no tienen problemas, entonces, ¿por que en algunos casos hay problemas y en otros no?

Para que el conflicto se de, necesitamos ciertos factores o características que den el caldo de cultivo ideal para que el problema se geste. Suelen ser perros del mismo sexo y llegando o en edad adulta, muchas veces con una socialización deficitaria, con poca o nada ejercitación física y por sobre todo y como factor mas importante la falta de control y liderazgo por parte de su dueño.

En reiteradas ocasiones notamos que los dueños no tienen demasiado liderazgo sobre su perro, pero sin duda sienten un gran afecto por ellos y deciden traer otro perro a la convivencia, en muchos casos el primer perro tiene problemas y fantasean con que la llegada del nuevo perro mejorara dichos problemas. Muy lejos de ello, en la mayoría de estos casos terminan los dos perros teniendo problemas.

El tiempo en que comienzan los conflictos no suele ser generalmente en el comienzo de la relación, ya que cuando el nuevo perro aun es cachorro, no hay demasiado problema.

Cuando comienza a llegar a la adolescencia (alrededor de los 8 meses) comienzan a aparecer ciertas situaciones de conflicto que muchas veces pasan desapercibidas para el dueño (miradas, posturas, actitudes, etc.). Para cuando los conflictos se hacen habituales y notorios, el problema esta fuera de las posibilidades del propietario para solucionarlo por si mismo.


Es muy importante contactarse lo antes posible con un profesional ya que en estos problemas el tiempo es un factor determinante, una vez que los perros no pueden estar en el mismo ambiente sin agredirse, las posibilidades de instaurar un tratamiento y que el problema mejore, disminuyen drásticamente.

Tampoco si los perros se pelearon una vez, tenemos que reubicar si o si a uno de ellos, pero sin duda es un alerta de que algo no esta bien no solo en su relación sino en el sistema (familia mas perros).

No es la idea de este articulo darles una solución mágica si están teniendo este problema, ya que cada caso es único e irrepetible (como todo ser vivo). Entonces, debemos pedir ayuda de alguien que pueda evaluar las causas del problema, que pueda indicar los pasos a seguir para solucionarlo y sobre todo que nos de un pronostico de la probable evolución del caso.

Lo que si podemos recomendarle es que si tiene un perro siga los siguientes ítems:

Socialícelo de cachorro (habilidades sociales evitan conflictos)

Dele ejercicio apropiado (dependiendo de la edad y la raza, algunos necesitan mas otros menos)

Establezca pautas y limites (no deje que su perro haga lo que le plazca, si no puede manejarlo pida ayuda rápidamente).

Sea afectuoso pero no en demasia (recuerde que algunos gestos de cariño de nuestra especie son tomados como gestos de sumisión para la especie canina).

Si los puntos anteriores están cumplidos para su perro, seguramente no habrá problema en incorporar otro, igualmente si lo va a hacer trate de que sean de diferente sexo (esto disminuye mucho la probabilidad de conflictos).

jueves, 29 de mayo de 2014


  Esta es una de las partes más importante en el adiestramiento de tu perro.

Qué hay de más placentero para ti como dueño de un perro que verlo corretear por ahí, jugar con otros perros etc. sabiendo que solo tienes que llamarlo para que el can venga corriendo a tu lado. Qué tranquilidad saber que si surge la menor dificultad (otro perro agresivo, posibles molestias a otras personas) tu perro acudirá en cuanto lo llames.

¿Cómo adiestras a tu perro para que acuda cuando lo llames?

Errores frecuentes en el adiestramiento de los perros

Uno de los errores más frecuentes es ver a dueños de perros correr detrás de sus perros para que estos les obedezcan. Al hacer eso lo único que hacen es dar al perro la idea que quieren jugar (pilla-pilla) o si se enfadan y resultan amenazadores lo único que conseguirán es que el perro corra todavía más rápido.

Adiestrarlo bien: primer nivel

Cuando empiezas a adiestrar a tu perro tienes que empezar por escoger la manera que vayas a llamar al perro. Hay varios métodos: el nombre del perro, el nombre del perro combinado con "ven aquí", un silbato, etc. Lo importante no es como lo vayas a llamar sino que seas consecuente; una vez escogido el método siempre debes usar el mismo. No se puede usar un día el silbato y otro día el nombre del perro ya que así sólo lograrás confundirlo.

Tendrás que escoger algunos premios para el perro (un poco de pienso, unos trocitos de salchicha, algún juguete etc.). Luego a lo largo del día lo irás llamando desde cortas distancias y cuando acuda a ti lo premiarás. Tienes que procurar que cuando llames al perro no haya nada que lo distraiga a su alrededor para que se concentre en tu llamada.

El siguiente paso es sentar al perro, alejarse unos pasos de él, colocar su cuenco delante de ti, luego lo llamas con voz agradable y entusiasta. Cuando acuda le darás algo de comida en el cuenco.

De esta manera asentarás la idea que esa orden (la llamada) significa que debe venir a ti y que cuando lo haga siempre habrá algo agradable esperándole. Conviene ir variando el premio para que no asocie una cosa en concreto con el ejerció (comida, caricias, juguete etc.).

Cuando estas seguro que el perro ha identificado la orden con la acción que debe realizar podrás pasar al siguiente nivel.

Adiestrarlo bien: segundo nivel

Es conveniente contar con la colaboración de otra persona para realizar el siguiente ejercicio aunque si esto no es posible te enseñaremos una manera de realizarlo tu solo.

Primero tendrás que identificar el área de trabajo. Para ello tienes que buscar una área larga y sobretodo sin distracciones (pasillo, paso entre dos casas, callejón etc.). Pedirás a tu ayudante que se coloque con el perro a un extremo del pasillo, donde sentarás al perro.

Te colocarás al otro extremo del pasillo y llamarás a tu perro. Debes hacerlo de manera viva, entusiasta, agradable, animando al can en todo momento.

Durante el ejercicio, para no desviar la atención de tu perro, tu ayudante debe mantener una actitud pasiva, silenciosa y no debe darle palmaditas o muestras de afecto. El perro debe ir atado con la correa y su collar habitual. No aconsejamos los collares de sometimiento ya que el adiestramiento de tu perro tiene que ser una experiencia agradable para él y no un castigo (así que nada de tirones o empujones).

Cuando el perro se mueva en la dirección correcta (hacia ti) tu ayudante lo acompañará manteniendo la correa floja. Si el perro se para o se mueve en otra dirección el ayudante se mantiene inmóvil, limitando así la libertad de movimiento del perro (pero sin dar tirones, ni arrastrar el animal), cuando el perro vuelva a moverse hacia ti el ayudante lo seguirá otra vez.

Si el perro se para o intenta ir en otra dirección deberás intentar atraer su atención y cuando veas que el perro vuelve a centrar su atención en ti, refuerzas la llamada dando palmaditas, o haciendo movimientos suaves con las manos (CUIDADO: el adiestramiento de tu perro tiene que ser algo agradable y sobretodo nunca, nunca debemos parecer amenazadores).

Cuando el perro llegue hasta ti deberás premiarlo con entusiasmo (voz, caricias, comida, juegos, etc.) independientemente que haya tardado 2 o 20 minutos en llegar.

Puedes repetir el ejerció varias veces siempre premiando al perro cuando llegue a ti. Es importante mantener las sesiones de trabajo cortas para que el perro no se aburra y acabar las sesiones con una buena ejecución del ejercicio para que el perro se quede con "buen sabor de boca" y le ilusione repetir el ejerció en la siguiente sesión.

Si no tienes a nadie puedes realizar el ejerció tu solo con una correa extensible, bloqueando la correa cuando el perro quiera irse en otra dirección (siempre procura no dar tirones y nunca arrastre el perro en tu dirección, el debe ser quien decida ir hacia ti).

Adiestrarlo bien: tercer nivel

Cuando veas que tu perro se ha vuelto un "maestro" en este ejercicio puedes repetir el ejerció sin ayudante y sin correa en el mismo entorno. Poco a poco puedes introducir nuevas distracciones en el entorno. Si ves que el perro sigue respondiendo adecuadamente aumentarás las distracciones (cambiar el entorno, etc.) y espaciando los premios poco a poco. Si tu perro comete algún error, en ningún momento deberás reñirlo, solo vuelves un paso atrás en su adiestramiento y vas más despacio.

Adiestrar a tu perro no es difícil. Sólamente necesitas un poco de paciencia y te divertirás mucho con él

Fuente

viernes, 11 de abril de 2014


   Entrenar a tu perro para caminar sin jalar la correa es uno de los ejercicios más útiles, y a la vez más difíciles, de la obediencia canina.

Este es un ejercicio muy útil porque te permitirá ir con tu perro a cualquier parte, sin preocuparte por tener que controlarlo.

Al mismo tiempo es un ejercicio difícil de entrenar porque no requiere mucha precisión y tiene una duración extrema. Parece irónico que un ejercicio de poca precisión sea difícil de entrenar, pero la falta de precisión del ejercicio dificulta la evaluación los criterios de adiestramiento canino.

De cualquier manera, una vez que consigas los criterios básicos explicados en este artículo, te será más fácil continuar el adiestramiento de este ejercicio que es fundamental para todos los perros.

Además de ser un ejercicio muy útil en la vida cotidiana, enseñarle a tu perro a caminar sin jalar la correa también le enseñará autocontrol en diferentes circunstancias. Y ten por seguro que la práctica de este ejercicio te ayudará a desarrollar tus habilidades de observación del comportamiento canino, tu timing y tu tasa de reforzamiento.

Es importante que no confundas el caminar sin jalar la correa con el ejercicio de "Junto" de la obediencia competitiva. "Junto" es un ejercicio de alta precisión en el que se les exige a los perros que caminen al lado de sus guías, perfectamente alineados. Es algo así como un desfile de dos, un perro y un humano, en el que se debe mantener la línea todo el tiempo.

En cambio, caminar sin jalar la correa sólo exige que los perros caminen cerca de sus guías, sin arrastrarlos ni tensar la correa.

Antes de empezar a entrenar este ejercicio, tu perro debe estar acostumbrado a usar el collar y la correa. Si todavía no ha aprendido a usar estos elementos, enséñale a tu perro a usar el collar y la correa antes de empezar el adiestramiento de este ejercicio.
¿Porqué los perros jalan la correa al pasear?

Seguramente has visto muchas personas paseando a sus perros por las calles. Quizás hayas notado que la mayoría de estos perros van muy adelantados, y la correa siempre está tensa. En algunos casos, quizás hayas notado que los perros en realidad están arrastrando a sus dueños, en lugar de ir paseando con ellos.

La razón por la que los perros jalan la correa es porque esta conducta es reforzada desde que son cachorros. Esos perros que están acostumbrados a jalar la correa no conocen otra manera de llegar a donde quieren ir.

Desde la perspectiva de sus dueños, el paseo es algo así como "este perro no me va a hacer caminar más rápido", mientras que la perspectiva del perro es algo así como "este humano es tan lento que tengo que jalar mucho para que camine un poquito".

Como el humano sigue a su perro cada vez que éste jala la correa, el perro aprende que ésa es la forma correcta para llegar a donde quiere ir. Si quiere ir al parque debe jalar la correa, si quiere saludar a otro perro debe jalar la correa, etc.

Ten muy en cuenta este aspecto, porque a partir de ahora tu perro no deberá llegar a ningún lado cuando jala la correa. Desde este momento, jalar la correa se convertirá en sinónimo de inmovilidad.

Para que comprendas mejor la dificultad de este ejercicio, imagina que eres un niño de 10 años y tu papá te lleva al cumpleaños de uno de tus amigos (si eres un niño de 10 años sólo imagínate el cumpleaños, jeje). Pero cuando llegan ahí, tienes que estar al lado de tu papá todo el tiempo, sin importar que los otros niños estén jugando, que en el patio trasero haya un espectáculo de magia o que el cumpleañero (medio loco) esté regalando Wii o Supernintendos a los niños más activos. ¿Te quedarías al lado de tu papá?

Bueno, ese escenario es similar a lo que exigimos a nuestros perros cuando tienen que caminar sin jalar la correa en la calle o en el parque.
Tu perro camina 15 pasos con la correa floja en un ambiente sin distracciones (Criterio 1)

Estás con tu perro sujeto a la correa, en un lugar tranquilo y sin ningún tipo de distracciones (el lugar de adiestramiento canino). Sujeta la correa con tus dos manos, pegadas contra tu barriga para que tu perro no las pueda mover si jala la correa.

Espera a que tu perro esté tranquilo (sin saltar, ladrar, etc.) y sin tensar la correa. Entonces, haz click y dale un pedacito de comida. Inmediatamente, y sin darle tiempo a tu perro para que se aleje, haz click nuevamente y dale otro pedacito de comida. Repite esto entre cinco y 10 veces.

Como estarás con las dos manos ocupadas sujetando la correa, es mejor que hagas click con la lengua o uses una palabra corta y bien diferenciada. No te preocupes si antes no has cargado estos reforzadores condicionados. Al hacer el ejercicio los cargarás.

¿Qué es una correa floja?

Debes tener muy claro qué es una correa floja para poder hacer click cuando esto ocurre. La correa estará floja, es decir que no estará tensa, cuando cuelgue completamente formando una "U". Si la correa no forma una "U", está tensa aunque tu perro no esté jalando con fuerza.

Después de haber hecho click unas cuantas veces cuando la correa está floja, empieza a caminar. Da un paso y, si tu perro mantiene floja la correa, haz click y dale otro pedacito de comida.

Luego, da dos pasos y, si tu perro mantiene floja la correa, haz click y dale un pedacito de comida.

Repite el procedimiento aumentando un paso en cada repetición. Como puedes ver, estás aplicando el procedimiento de los 300 picotazos para aumentar gradualmente los pasos que das sin que tu perro jale la correa.

El momento en que tu perro tense la correa, retrocede hasta el punto de inicio y vuelve a empezar el procedimiento, dando un solo paso. No necesitas volver a hacer click varias veces antes de empezar a caminar, pero empieza desde el primer paso.

Si no tienes un lugar de adiestramiento suficientemente largo como para dar 15 pasos, camina en círculos. En este caso, cuando tu perro tense la correa, retrocede algunos pasos hasta que tu perro vuelva a estar cerca de ti sin tensar la correa.

No es necesario que retrocedas muchos pasos, pero sí es necesario que tengas suficiente espacio como para retroceder al menos dos o tres pasos.

Cuando puedas caminar 15 pasos sin que tu perro jale la correa, en dos sesiones consecutivas, pasa al siguiente criterio de adiestramiento. Recuerda que no necesitas completar estos 15 pasos en una sola sesión de adiestramiento canino, sino que puedes hacerlo en varias sesiones.

Para terminar la sesión, simplemente quítale la correa a tu perro y juega con él o dale unos cuantos pedacitos de comida.

Nota que no usas ninguna orden para este ejercicio, y no la usarás en ningún criterio. La única señal para que tu perro camine sin jalar la correa, es la correa misma. Por tanto, no necesitas una orden adicional.
Tu perro camina 15 pasos con la correa floja hasta un punto focal (Criterio 2)

El procedimiento es similar al del criterio anterior, pero debes poner un punto focal en el lugar de adiestramiento y caminar en línea recta hasta ese punto sin que tu perro jale la correa. El punto focal debe ser algo que tu perro quiera conseguir. Puede ser una puerta (si tu perro quiere ir a otro lugar), un juguete, un recipiente con un poco de comida, una persona, etc. Sin embargo, todavía no debe ser una atracción muy intensa.

Empieza a caminar hacia el punto focal. Das un paso y, si tu perro mantiene floja la correa, haces click y le das un pedacito de comida. Continúas caminando y das dos pasos. Si tu perro mantiene floja la correa, haces click y le das la comida.

Sucesivamente aumentas un paso más hasta que puedes caminar 15 pasos hasta el punto focal sin que tu perro jale la correa.

Si tu perro tensa la correa, retrocede hasta el punto de inicio y empieza el procedimiento de nuevo.

Cuando llegues al punto focal sin que tu perro tense la correa, haz click y permítele que alcance ese punto. Es decir, si tu punto focal es un recipiente con comida, permítele que coma del recipiente. Si el punto focal es un juguete, permítele a tu perro jugar con él. Si el punto focal es una puerta, permítele cruzarla (el recinto contiguo debe ser cercado y seguro para tu perro). En cualquiera de estos casos, suelta la correa después de hacer click y, si tu perro se te queda mirando, dale un pedacito más de comida.

Idealmente necesitarías un espacio que te permita caminar al menos 120 pasos hasta el punto focal. La mayoría de la gente no tiene tanto espacio en un lugar sin distracciones. Si no tienes tanto espacio, simplemente usa la mayor distancia posible entre el punto de partida y el punto focal, y haz suficientes repeticiones como para caminar toda esa distancia de una sola vez sin que tu perro jale la correa.

Por ejemplo, si el espacio que tienes te permite caminar solamente cinco pasos, la secuencia de adiestramiento será similar a la siguiente:
1 paso, click, comida
1 paso, 2 pasos, click, comida
1 paso, 2 pasos, el perro tensa la correa
Retrocedes hasta el punto de inicio
1 paso, click, comida
1 paso, 2 pasos, click, comida
1 paso, 2 pasos, 3 pasos, click, comida
1 paso, 2 pasos, 3 pasos, 4 pasos, click, comida
1 paso, 2 pasos, 3 pasos, el perro tensa la correa
Retrocedes hasta el punto de inicio
1 paso, click, comida
1 paso, 2 pasos, click, comida
1 paso, 2 pasos, 3 pasos, click, comida
1 paso, 2 pasos, 3 pasos, 4 pasos, click, comida
1 paso, 2 pasos, 3 pasos, 4 pasos, 5 pasos, click, comida, sueltas la correa y permites que el perro alcance el punto focal
Vuelves al punto de inicio
1 paso, 2 pasos, 3 pasos, 4 pasos, 5 pasos, click, comida, sueltas la correa y permites que el perro alcance el punto focal (si el perro tensa la correa reinicias con un solo paso, hasta que puedas caminar los 5 pasos de una sola vez; puedes hacerlo en varias sesiones de adiestramiento)

Posibles problemas al enseñarle a tu perro a caminar sin jalar la correa

- Tu perro se distrae con mucha facilidad

Entrena en un lugar diferente en el que no existan distracciones de ningún tipo. Este ejercicio es difícil para los perros y tienes que empezar en un lugar muy tranquilo en el que puedas controlar las distracciones.

También puedes hacer una secuencia rápida con cinco repeticiones de click-comida, antes de empezar la sesión.

- Tu perro se vuelve loco cuando tomas la correa

Muchos perros se ponen como locos cuando sus dueños toman la correa. Esto es el resultado del condicionamiento clásico, ya que a la mayoría de los perros les gusta mucho salir a pasear.

Sujeta la correa varias veces durante el día, en ocasiones en que no vayas a sacar a pasear a tu perro. Simplemente toma la correa y tenla contigo por un tiempo, ignorando las "locuras" de tu perro. Luego, vuelve a dejarla en el lugar de costumbre y repite el procedimiento varias veces. De esta forma extinguirás la conducta de tu perro.

Asegúrate de hacer este procedimiento tantas veces en un solo día que las conductas que hace tu perro cuando se "vuelve loco" se extingan antes que tengas que volver a sacarlo a pasear. Si no extingues esas conductas rápidamente, solamente estarás poniéndolas en un programa de reforzamiento variable, y estarás haciéndolas más resistentes a la extinción. Si es necesario, practica esto durante el fin de semana para que puedas dedicarle suficiente tiempo al adiestramiento canino.

- Tu perro salta y ladra antes de que le pongas la correa

La respuesta al problema anterior te ayudará con este problema. Sin embargo, también debes asegurarte de nunca ponerle la correa a tu perro si está muy entusiasmado. Antes de ponerle la correa espera a que se tranquilice, incluso cuando vayas a sacarlo a pasear. No le pongas la correa mientras no se controla.

- Tu perro te salta encima cuando empiezas a caminar

Detente, espera a que tu perro se tranquilice y dale un pedacito de comida cuando esto ocurra. No le des la comida inmediatamente después que te saltó encima, sino que espera unos segundos hasta que esté tranquilo. Luego retorna al lugar de inicio y vuelve a empezar el adiestramiento.

Mantén una tasa de reforzamiento muy alta para no darle a tu perro tiempo para saltarte encima.

- No puedes caminar en línea recta (Criterio 2) porque tu perro va hacia todos lados

Existen muchas distracciones en el lugar de adiestramiento y tu perro encuentra muchos puntos focales. Asegúrate que lo único que llame la atención de tu perro sea el punto focal que has elegido. Si es necesario, cambia de lugar de adiestramiento.

- Tu perro tensa la correa aunque está cerca de ti

Si tienes una correa reglamentaria de dos metros, esto es imposible. Quizás estás sujetando mucha correa en tus manos. Dale un poco más de correa a tu perro.

Si tienes un perro de raza pequeña (chihuahua, Yorkshire terrier, etc.) o un cachorrito, quizás te resulte más fácil si consigues una correa un poco más larga, por ejemplo de dos metros y medio.

- Tu perro se queda rezagado

Si tu perro se queda rezagado puedes guiarlo unas cuantas veces con la comida. Simplemente muéstrale un pedacito de comida sobre la palma de tu mano y dáselo cuando se acerque a ti. Si tu perro se tira al suelo y no quiere caminar, ten mucha paciencia con este procedimiento. Quizás necesite más tiempo para aprender a usar el collar y la correa.

- No puedes pasear a tu perro sin que jale la correa

Tu perro todavía no está listo para pasear sin jalar la correa. No esperes que camine perfectamente por la calle cuando todavía está aprendiendo a hacerlo en lugares sin distracciones. Mientras tanto, revisa las alternativas para enseñarle a tu perro a caminar sin jalar la correa.

lunes, 31 de marzo de 2014



  La socialización es el proceso por el cual tu perro aprende a relacionarse con otros perros y con los humanos. A través de la socialización, tu perro también aprende a llevarse bien con otros animales o al menos a ignorarlos.

Por otra parte, la habituación es el proceso por el cual tu perro aprende a ignorar elementos ambientales que no son peligrosos. De esta forma, un perro habituado a un ambiente citadino no se preocupará por el ruido del tráfico urbano ni por la presencia de muchas personas en las calles.

Aunque socialización y habituación son conceptualmente distintas, en este artículo consideraremos ambas dentro del proceso de socialización del cachorro. Así, para fines prácticos, la socialización de tu perro es el proceso por el cual acostumbrarás a tu mascota a reaccionar de manera adecuada (sin miedo ni agresión) frente a diferentes ambientes, personas, otros perros y otros animales.

La socialización de tu perro es lo más importante en su educación porque es lo que previene conductas agresivas y miedosas en el futuro. Además, un perro bien socializado es más fácil de entrenar y puede ser aceptado con más facilidad por otras personas.

¿Qué ocurrirá si no socializas a tu cachorro? Bueno, en el futuro tendrás un perro agresivo o un perro que puede morder por miedo, así que tendrás que adoptar ciertas medidas para cuando tengas visitas. Además te costará mucho llevar a tu perro de paseo, al veterinario o a cualquier otra parte, porque tendrá miedo de todo.

¿Cómo puedes saber si tu perro está bien socializado? Una regla simple para evaluar esto dice: si el dueño no se asusta de algo, entonces el perro tampoco debería hacerlo.
Edades de socialización del perro

Al igual que en otros animales, incluidos los humanos, la socialización del perro es un proceso que dura toda la vida. Sin embargo, el período crítico transcurre desde el nacimiento hasta la doceava semana (tercer mes). Es decir que tu perro tendrá muchas dificultades para adecuarse a su entorno si no ha sido correctamente socializado antes de los tres meses.

Ten en cuenta que el período crítico de la socialización puede variar para cada individuo. De hecho, muchos expertos consideran que el período crítico termina en la semana 16 (cuatro meses). El punto importante es que mientras antes empieces la socialización de tu cachorro, más garantías de éxito tendrás.

Además del período crítico de la socialización, existe un período crítico para enseñar la inhibición de la mordida. Es decir, para que tu perro aprenda a morder suavemente cuando juega o cuando muerde sin intención de causar daño.

Los perros aprenden a inhibir su mordida cuando juegan con sus hermanos, siendo aún cachorros. Por eso, es muy importante que no sean separados de la madre muy pronto. El período crítico para la inhibición de la mordida termina entre las semanas 16 y 18 de la vida del cachorro. Por supuesto, el aprendizaje de esta inhibición comienza mucho antes.

lunes, 24 de marzo de 2014

  

  Entrenar a un perro pequeño para que vaya al baño requiere de paciencia y constancia, pero si tienes un sistema y te adhieres a él, tu cachorro hará sus necesidades al aire libre en poco tiempo. Sigue estas instrucciones para entrenar a tu pequeño perro para ir al baño en tan sólo unos pocos pasos.

  Instrucciones:


  1. Compra una caja que sea lo suficientemente grande para permitir que tu perro pequeño pueda dar la vuelta y que tenga espacio suficiente para dos áreas, una para un plato de agua y la otra para juguetes y una colchoneta de dormir.
  2. Cubre la caja con periódicos en caso de accidentes. Tu cachorro instintivamente evitará "ir al baño" en su área de dormir o comer, así que asegúrate de darle un montón de oportunidades para hacer sus necesidades afuera. Manténlo en un horario estricto y llévalo afuera 20 minutos después de comer para animarlo a ir al baño. Si hace pipí o popó elogialo diciendo: "¡Buen pipí!" o "¡Buen popó!" para que sepa exactamente que lo que hizo te gustó.
  3. Cada vez que tu perro o cachorro pequeño haga sus necesidades afuera, alábalo y juega con él hasta una hora antes de devolverlo a su caja para descansar. Sácalo de la caja cada dos horas para asegurarte de que forme el hábito de no ensuciar su espacio. Si notas que huele el área y camina en círculos, sácalo de su caja de inmediato y llévalo afuera. Esta es una señal de que está buscando un lugar para "ir".
  4. Aumenta gradualmente la cantidad de tiempo que tu cachorro pasa en la caja y la cantidad de espacio que se le permite utilizar en su tiempo libre alrededor de la casa. Asegúrate de sacarlo de su caja y llevarlo al patio todas las mañanas. Cárgalo hasta allí para que no tenga un accidente en su camino hasta la puerta. A medida que aumenta el control de su vejiga y se vuelve más seguro de lo que se espera de él, puedes dejar que camine hacia la puerta con una correa o solo.
  5. Pasea a tu perro pequeño o cachorro en la misma área del patio cada vez que lo saques y buscará el lugar por su cuenta cuando necesite orinar o defecar.

Consejos y advertencias:


  •   Dale a tu pequeño perro oportunidades para hacer sus necesidades al aire libre. Los perros pequeños pueden ser más difíciles de entrenar que los perros más grandes porque sus dueños tienden a llevarlos a todas partes, disminuyendo sus posibilidades de hacer sus necesidades. En lugar de hacer eso, pasea a tu perro pequeño con una correa o permite que corra libremente por el patio varias veces al día.
  •   No entrenes a un perro pequeño usando papel periódico si quieres que, en el futuro, haga sus necesidades afuera. Una vez que el perro ha sido entrenado para ir sobre el papel, lo asociará con las ganas de ir y esto puede hacer que sea más difícil hacer que deje el hábito cuando lo saques de su caja y lo aleje